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El Plan Mérida de Bush-Obama: Nuevo Avance en la Recolonización de México

por La Voz de los Trabajadores / Worker’s Voice, EEUU. October 2015 Revisiom

 

¿Qué es el Plan Mérida/México?

 

        La reedición del Plan Colombia

        El “Plan México”, que se conoce también como la “Iniciativa Mérida”, es un acuerdo firmado entre Bush y Calderón en marzo del 2007, y que se presenta como una “Iniciativa para la seguridad y la cooperación regional”. Pero como vamos a ver la “seguridad” en juego no es la del pueblo mexicano, sino la de un puñado de capitalistas norteamericanos, con sus caudillos aliados mexicanos, que quieren asegurar sus inversiones y la apropiación de recursos en México y  que necesitan para ello mantener la estabilidad política del país. El Plan México es una adaptación con algunos cambios del Plan Colombia a México, ya que se utiliza el argumento de la lucha contra el narcotráfico para aumentar el control de EEUU sobre el país colonial o semi-colonial. Para nosotros es parte de la ofensiva recolonizadora del imperialismo en la región que se ha agudizado con la crisis.

        La militarización de México bajo tutela de los EEUU

        El Plan México, fue originalmente previsto para tres años con una inversión total de 1.400 millones de dólares se centra en el armamento del aparato de Estado mexicano supuestamente para la lucha contra el “narcotráfico”. No obstante ese plan ha sido extendido por el gobierno de Obama más allá de su duración inicial, casi doblando los recursos inicialmente previstos. Entre 2008 y 2015, el gobierno de EEUU ha invertido más de $2, 500 millones en el Plan Mérida.

Las tres secciones más importantes de dicho plan son la lucha contra el narcotráfico, el refuerzo del aparato militar mexicano y la “ayuda económica y social” a México para que modernice su aparato legislativo y judicial siguiendo las directivas del país imperialista. Pero la gran mayoría de los fondos ( 86% es decir $2, 171 millones) han ido a parar a armamento militar y a alimentación de la guerra urbana que causa muertes civiles, y no al combate real del narcotráfico intentando remediar las causas de éste. De momento, no se ha destinado ni un centavo a la prevención o a la rehabilitación de los consumidores.

Concretamente, por ejemplo, lo que es plan estipula es contribuir materialmente a equipar al ejército y a la policía mexicanos. A parte de numerosas armas y material de guerra, EEUU ya ha entregado al estado Mexicano 20 aviones militares, 8 helicópteros, sumando un total de $873 millones.

Además, el Departamento de Defensa de EEUU ha llevado a cabo numerosos entrenamientos a los pilotos y a los cuerpos de represión (policía y ejército) del estado mexicano, en técnicas de  vigilancia y “interrogación”. En total el gobierno imperialista ha invertido, de manera creciente desde la firma del Plan Mérida en 2007, $146 millones en entrenar a las fuerzas de seguridad mexicanas.

Estados Unidos creó en 1946 el Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (WHINSEC), la llamada “Escuela de las Américas”, financiada por el Departamento de Defensa y destinada a entrenar milicias, y guerrillas para infiltrar a destruir regímenes considerados “comunistas”. A partir de los 80 y con la excusa de la guerra contra las drogas, EEUU ha empezado a entrenar militarmente al ejército mexicano (pero también al colombiano) en su sede de Fort Benning, incluyendo métodos de tortura. Además en los últimos tres años, Obama y Peña Nieto establecieron un acuerdo para que el instituto entrenara a 16,000 policías en el centro de Puebla.

Pero si muchos activistas están al corriente de la escandalosa “Escuela de las Américas”, menos saben que el Departamento de Defensa de EEUU tiene un programa militar, el NORTHCOM que entrenó entre 2010 y 2013 a 8, 300 militares mexicanos, ( 2,959 en2013) , y en 2014 a 3,358.

El entrenamiento de las fuerzas de seguridad del Estado por el ejército y empresas estadounidenses, no es para nada una garantía del respeto de los derechos humanos, más bien todo lo contrario. En julio del 2008 se hicieron públicos unos vídeos donde la empresa Risk Incorporated entrenaba a la policía de León (Guanajuato) en técnicas de tortura.

El jefe de la policía de León admitió los hechos y defendió la legitimidad del entrenamiento. No se trata pues de un caso aislado sino de un plan de ambos gobiernos.

 

El fortalecimiento del complejo militaro-industrial estadounidense

Pero eso no es todo, la inversión del Estado yanqui en el Plan México, no es simplemente una inversión de Estado a Estado, sino que se hace a través de empresas estadounidenses especializadas en la guerra. Este plan beneficia pues al sucio complejo militaro-industrial que está detrás de la guerra de Afganistán y de Irak.  El 40% del dinero destinado a través del plan a “la lucha contra las drogas” beneficiará a esas empresas armamentistas.

Muchas de las tareas de entrenamiento y vigilancia han sido subcontratas con empresas estadounidenses, creadas especialmente para la ocasión, que emplean a ex-militares y posiblemente a los servicios de inteligencia.  Es el caso de la subcontratación de tareas de vigilancia a la empresa estadounidense SY Coleman Corporation, que fue fundada en 2002 y que recluta a candidatos que “ deben ser bilingües y tener experiencia en la operación y mantenimiento de helicópteros, vehículos aéreos no tripulados y aeronaves de “ala fija”, y conocer además los protocolos de seguridad aérea para clientes de Centro y Suramérica.”

Lo mismo ocurre con el dinero que tiene que ir a la reforma del sistema judicial, donde la mayoría irá a parar a los bolsillos de empresas de vigilancia, seguridad y entrenamiento. Todos los servicios “prestados”, incluidos los de mantenimiento, entrenamiento y formación, son asignados a empresas privadas, muchas veces filiales de las empresas de armamento que tienen un pasado espeluznante en lo que concierne la violación de derechos humanos.

 

Las consecuencias para el pueblo mexicano

El balance del Plan Colombia: más coca y más represión

El “Plan de limpieza” de Calderón con su guerra abierta contra las drogas sumado al Plan Mexico que le dio al Estado mexicano los medios materiales, humanos y logísticos para implementarlo, no van a acabar con el narco-tráfico. Para la clase obrera, este plan conjunto de colaboración imperialistas, lejos de significar más “seguridad”, va se ha traducirse en más miseria, más violencia urbana y más represión contra cualquier tipo de protesta popular.

La realidad es que la guerra abierta contra los narcos no ha mejorado el control sobre la coca ni ha reducido su tráfico. Lo que está sucediendo, es lo mismo que ocurrió en Colombia con el Plan Colombia. Veamos pues qué balance podemos hacer del Plan Colombia en lo que se refiere a la lucha contra el narcotráfico. La investigadora Laura Carlsen afirma que: “En siete años del Plan Colombia la Casa Blanca ha gastado cerca de 6 000 millones de dólares supuestamente para librar la guerra contra las drogas, el 76% se ha ido hacia el ejército colombiano y los resultados son bien conocidos: Colombia se mantiene como el principal proveedor de cocaína en el mercado estadounidense, el precio del alcaloide ha disminuido y su pureza ha aumentado.”

Se calcula que el cultivo de coca ha aumentado un 15% en Colombia desde el inicio del Plan Colombia. Además el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, calcula que entre 2001 y 2005 (exactamente durante el Plan Colombia) alrededor de un millón y medio de personas fueron desplazadas. También aumentaron los arrestos arbitrarios: 2,869 entre 1996 y 2002, pero 6,332 entre 2002 y 2004.

El Plan Mérida tiene la misma lógica del Plan Colombia, la única diferencia es que oficialmente no incluye una presencia militar activa del ejército norteamericano en México. Pero como hemos visto, sí hay un entrenamiento, suministro de armas, y formateo del ejército mexicano bajo supervisión de EEUU, incluso indirectamente a través de Colombia, que según la organización WOLA entrenó a 10, 310 miembros del ejército y policías mexicanos entre 2009 y 2013 con financiamiento norteamericano.

La criminalización y  militarización de las luchas

 

Todos sabemos que el Estado capitalista mexicano tiene un historial negro como represor de los movimientos de los indígenas en Chiapas, de los profesores en Oaxaca (que se saldó con 62 muertes) y de cualquier movimiento obrero o huelga. Por lo tanto, todo refuerzo de ese aparato de Estado criminal, es un ataque abierto a los trabajadores y luchadores sociales. La masacre de Ayotzinapa se enmarcar en esta misma ola de criminalización de las luchas donde el estado es un agente directo de represión y asesinato político. Todo esto amparado y financiado por el Plan Mérida y la supervisión del gobierno de Obama.

El Plan Mérida tiene mucho que ver con el aumento de la violencia, los abusos y asesinatos de la población civil, y los más de 26, 000 desaparecidos reportados en méxico desde 2006. De acuerdo con el Comité Cerezo México, que estudia los crímenes del Estado contra los derechos humanos, durante el mandato de Calderón (2006-2012) se registraron 999 detenciones arbitrarias de luchadores, 67 ejecuciones extrajudiciales y 55 desapariciones forzadas. Para el de Peña Nieto las cifras son espeluznantes: 1298 detenciones arbitrarias y  47 ejecuciones extrajudiciales. Obviamente, no hay cifras oficiales, y los casos reales son probablemente  muchos más.

 

Los lazos entre el ejército, la policía y los carteles narcos no son ya ningún un secreto en Mexico. Una investigación de Human Rights Watch del 2013 señala que entre 2007 y 2012, el propio ejército mexicano abrió 5,700 investigaciones por violaciones de los derechos humanos sobre el actuar de sus soldados, pero sólo ha condenado a 38 de entre ellos. Además, alrededor de 16, 000 soldados han desertado el ejército desde 2006, muchos de ellos para unirse y trabajar para las bandas narco.

 

     El Plan México: un avance del proceso de recolonización

        El Plan México, el ASPAN y la recolonización

        Para entender la verdadera naturaleza y los objetivos de Bush y Calderón inicialmente, y hoy de Obama y Peña Nieto, con el Plan Mexico, debemos poner este plan en el contexto de la política que el imperialismo norteamericano lleva imponiendo en la región desde los últimos 10 años. Es decir, que el Plan México es uno de los proyectos centrales del acuerdo ASPAN (Alianza para la Seguridad y la Prosperidad en América del Norte) firmado 2005. El ASPAN es la extensión militar del TLCAN (Tratado de Libre Comercio para América del Norte).

El ASPAN no trata únicamente el avanzar en la “integración de la región”, “integración”  básicamente de los países latinoamericanos al imperio, sino que es también una respuesta al aumento de las luchas sociales en contra de los gobiernos vasallos del imperialismo y de los tratados de libre comercio que se han venido dando en el continente.

En la última década y media hemos visto un auge de las luchas sociales en el hemisferio sur del continente, con una serie de procesos revolucionarios (Ecuador, Perú, Argentina, Venezuela, Bolivia, Mexico, Honduras, Brasil) al mismo tiempo que el imperialismo ha hecho lo posible por implementar sus políticas neoliberales de recolonización (saqueo recursos energéticos, incremento de la deuda externa, privatización de las empresas estatales, apertura de los mercados etc). Existe pues una polarización de la lucha de clases, y en ese contexto, el imperialismo ha decidido armarse militarmente con el ASPAN para desempeñar esta lucha y aplastar toda resistencia.

Antecedentes de la militarización: EEUU y el “Tercer Vínculo” con México

        Se podría considerar que la doctrina del “Tercer Vínculo” desarrollada entre EEUU y México como el embrión político del ASPAN. A mediados de los 90, en plena aplicación del TLCAN en el marco del imperialismo neoliberal, Clinton decidió intervenir para salvar a México, país limítrofe de la crisis crediticia y del auge de las luchas sociales en el sur del país, notablemente del EZLN. Los Estados Unidos tuvieron que asumir las consecuencias políticas y sociales de la imposición del tratado de libre comercio: el aumento rápido del desempleo y de la inmigración, las luchas sociales contra las privatizaciones, y las luchas del campesinado contra el TLCAN.

        La intervención del imperialismo fue, como en el caso del ASPAN, a la vez económica y militar. Clinton ofreció en 1995 un plan de rescate para salvar a México de la crisis crediticia de 53 000 millones de dólares, pero hay que señalar que eso fue porque el gobierno de Zedillo ya mostró su cooperación con la CIA y el Pentágono en la Operación Chiapas (1994) lanzada en contra de la guerrilla zapatista.

El ASPAN, como el Plan Colombia y el Plan México tienen pues como objetivo reforzar el aparato militar del Estado no tanto para luchar contra la corrupción y el narcotráfico, sino para contener las luchas sociales en respuesta a las políticas neoliberales, y garantizar el control y la eliminación de cualquier forma popular de resistencia, sobretodo la resistencia armada. Ese fue el caso de la Operación Chiapas contra de la guerrilla zapatista, y del Plan México contra los restos de insurgencia en Oaxaca y Michoacán.

A mediados de los 90, la doctrina del “Tercer Vínculo” se tradujo en la creación de grupos paramilitares en la zona de Chiapas con el objetivo de eliminar a los zapatistas y la restricción de las libertades civiles (censura en los medios de comunicación, amenaza de periodistas) y la militarización de la sociedad, haciendo virar el régimen político cada vez más de democrático-burgués a bonapartista.

El Plan México y el ataque a la soberanía del Estado

El Plan México representa un ataque a la soberanía del Estado mexicano, ya que crea una ligazón de dependencia de un Estado con otro en su punto más sagrado que es el aparato de “seguridad”, es decir los cuerpos de represión (policía, ejército, sistema judicial). La militarización del Estado, no es paradójicamente un refuerzo real del poder de la burguesía nacional, pero su sometimiento a los intereses de la burguesía imperialista de los EEUU.

Es decir que debemos enmarcar los procesos recientes de militarización de Colombia, México en el proyecto recolonizador del imperialismo. No se trata de un despertar de las burguesías nacionales que claman su independencia, sino al contrario, un sometimiento total de las clases dirigentes de dichos países al imperialismo, al punto que le entregan el aparato de Estado. A medida que se desarrolla el capitalismo y que se refuerzan los monopolios de las grandes empresas imperialistas, las burguesías nacionales van perdiendo terreno político, y ahora se han convertido abiertamente en las administradoras de los intereses del imperio.

A finales de 2013, el gobierno de Peña Nieto aprobó una reforma energética que ponía fin al monopolio del Estado sobre los hidrocarburos y garantizaba el ingreso de capitales privados y extranjeros. Con esta capitulación Estados Unidos vencía el último obstáculo para convertir el TLCAN en un bloque regional controlado por las grandes compañías norteamericanas y apropiarse de todos los recursos energéticos de la región.

El hecho que el estado estadounidense, o sus empresas, entrene al ejército, policía y funcionarios judiciales, representa una pérdida de soberanía para Mexico. Además, a través de esos programas de formación, los EEUU pueden recopilar información esencial que atañe a la seguridad del Estado.

        La retórica de la “seguridad” de los ciudadanos frente a la violencia del narcotráfico y el terrorismo es una simple tapadera para justificar no sólo el refuerzo de la presencia militar en el país, sino también la entrada de una potencia extranjera en el control del Estado.

 

Obama, el continuador de la doctrina imperialista de Bush en América Latina

Obama apoyó y expandió el Plan México y la militarización

¿Hay cambio con Obama en relación con México? Ha habido un cambio en las formas, pero no en la estrategia. La estrategia de la recolonización de Mexico y la profundización del Plan Mérida han continuado, pero sin el discurso arrogante de Bush, ya que EEUU tuvo una estrepitosa derrota en Irak y Afganistán que obligó a la primera potencia, a poner un freno y tener que combinar más la ofensiva militar con la diplomacia.  

En 2011, Obama no sólo renovó sino que expandió el Plan Mérida creando el CARSI (Iniciativa de Seguridad para América Central). Entre 2008 y 2013 ambos programas recibieron más de $2,000 millones y $574 millones respectivamente. Pero con Obama la recolonización imperialista se hace a golpes de “democracia”, “colaboración”, “derechos humanos” y “seguridad”. La realidad es que a Obama no le supone ningún problema para la democracia y los derechos humanos del pueblo mexicano el armar a su ejército criminal y militarizar la frontera para evitar tener que recibir en su país a aquellos que huyen del desastre de los narcos, la violencia, las privatizaciones y las políticas neoliberales impuestas por su propio gobierno.

        Una “salida” a la crisis del imperialismo a costa de los trabajadores mexicanos

        En lo que se refiere al Plan México, el gobierno de Obama no sólo ha reiterado su apoyo a éste, sino que ha avisado que tiene preparada “una nueva iniciativa de seguridad con los vecinos latinoamericanos- una que se extienda más allá de América Central.” Claro está, que dada la crisis del imperialismo, la única “salida” temporal de esta es aumentar el grado de explotación de los trabajadores, en particular de los trabajadores que están bajo el yugo colonial. El Plan México, como el ASPAN, van a servir a los EEUU a crear las condiciones para extraer más plusvalía de América Latina, aumentando la explotación y  expoliando los recursos naturales de los países, aumentando la militarización de la frontera y el control de la mano de obra migrante.

En resumidas cuentas, podemos decir que el Plan México cumple tres objetivos que satisfacen directamente los intereses de las grandes multinacionales estadounidenses. Se trata primero de una respuesta inmediata a la crisis para contener y reprimir todas las luchas sociales que enfrenten al gobierno mexicano y a las compañías extranjeras. La única “seguridad” en juego aquí, es la de los beneficios de las corporaciones yanquis y europeas.

En segundo lugar se trata de estimular la industria armamentística y de nuevas tecnologías que va a recibir la mayoría del dinero del Plan a través de encargos. No obstante, el objetivo a largo plazo, es el avance de la recolonización económica y militar de México para fomentar la dependencia del aparato de Estado mexicano al Estado americano, reduciendo su soberanía y permitiendo la introducción de nueva presencia militar del imperialismo en el país.

¡No al Plan México/Mérida!

 

¡Por el cierre inmediato de la WHINSEC/ “Escuela de las Américas”!

 

¡Fuera el imperialismo estadounidense de México!

 

¡Por la segunda independencia de México frente al imperialismo!

 

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